Hace un año aproximadamente la consejera de Fomento, Rocío Díaz, realizaba una visita institucional al Ayuntamiento de Jaén, presidido entonces por el popular Agustín González con el apoyo de Jaén Merece Más. En aquel encuentro enumeró los proyectos que el Gobierno andaluz tenía en cartera para la ciudad de Jaén -al día de hoy siguen sin visualizarse-, entre los que destacaba, por encima de todo, la puesta en marcha del sistema tranviario. Díaz atribuyó al Gobierno de Juanma Moreno haber sacado “del olvido” al tranvía, anunciando su "funcionamiento total" para este 2025. Llegó incluso a decir que era "algo prioritario y esencial" para la Junta. "Tan prioritario que lo hemos reactivado", enfatizó la consejera de Fomento ante un alcalde exultante y eufórico. El empeño de la Junta de poner en marcha el tranvía era innegable. Cambió, incluso, su fisonomía sustituyendo el "paraguas" por la "A" de Andalucía para dejar así su impronta, - una de las máximas del gobierno andaluz desde que dirige los designios de esta tierra ha sido borrar cualquier símbolo o huella que pudiera recordar a la anterior administración socialista-. Hoy, un año más tarde, con una moción de censura de por medio, la incertidumbre torna a planear sobre el futuro del tranvía a cuenta del certificado contable RC de retención de crédito. Si entonces no apuntaba ni a convenios, ni a exigencias para desatascar el tranvía, porqué ahora sí se reclama. La pregunta es si el anterior equipo de gobierno tenía acreditada las reservas de crédito para hacer frente al acuerdo de financiación pactado o ahora, el sistema tranviario, con un ayuntamiento que no gobierna el PP, no es ya prioritario ni esencial y la Junta quiere devolverlo al olvido. De ser así, evidencia que una vez más los intereses partidistas se imponen al interés general y a la solución de los problemas de los ciudadanos. Es evidente que lo firmado, sea por convenio o acuerdo, hay que cumplirlo, pero siempre y por todos. De lo contrario, se trata con desigual rasero a provincias y ciudades y, como en tantas ocasiones, quien calificaba de “traidor” al adversario político se convierte en protagonista de una traición, aunque la víctima no varíe y siga siendo Jaén.

Antonia Merino
Con perspectiva sureñaLa traición del tranvía
La incertidumbre planea sobre el futuro del tranvía a cuenta del certificado contable RC de retención de crédito