Ajeno a las modas como marchamo tardé en enterarme de lo que era una “Gilda”. A mí me dicen “Gilda” y lo primero que pienso es en las Hermanas Gilda del gran Vázquez y en Rita Hayworth. Pero no, lo que está partiendo la pana ahora mismo es… una banderilla de toda la vida. Vale, que tiene sus elementos fijos…aceituna, anchoa, pimiento…pero vamos una banderilla lo mires por donde lo mires. De las que te ponían gratis en los bares de antaño, aquellos en los que las barras no estaban parapetadas con mesas altas y letreros rayados de opaco brillo que rezan reservado como repelente de los tiesos, Banderillas que resecaban a la par que inflamaban el gaznate y por simple afán de supervivencia te veías obligado a pedir otra cerveza que te la.servían… con otra banderilla. Pues las gildas han dado un salto de fe y ahora son gourmet. Antes arrinconadas y almacenadas en botes de plástico ya usados a veces con una ligera capa de polvo ahora aparecen en cartas con tipografía en bajorrelieve. Y claro luego los precios…Tres euros por una gilda…que estará muy buena pero no deja de ser una banderilla. No es algo nuevo, llueve sobre mojado, hemos visto como la berenjena (una fruta que no hortaliza) aderezada abominablemente con miel se convertía en el plato más demandado en bares y restaurantes. He visto precios de un simple tomate con sal que parece que el tomate ha crecido en las terrazas colgantes de los jardines de Babilonia. ¿Qué próximo plato o receta del lumpen promocionará a las élites? ¿Tendremos restaurantes especializados en altramuces?, ¿raciones de palo dul?, ¿pagaremos la mortadela con aceitunas al precio del jamón? El ser humano es un animal fascinante.
Carlos Oya
La chapaUniverso Gilda
Lo que está partiendo la pana ahora mismo es… una banderilla de toda la vida