Hay que agradecer a la consejera de Educación su colaboración para solucionar el problema de los autobuses escolares de la provincia de Jaén. No todos los días se consigue alcanzar un acuerdo en tiempo récord y, sobre todo, no todos los días se consigue que un problema que llega con el comienzo del curso parezca una conquista política de dimensiones históricas.
Porque aquí está una de las grandes virtudes de nuestra política: los problemas tienen la curiosa costumbre de aparecer todos los años, pero las soluciones siempre llegan con carácter extraordinario, histórico y, si se tercia, en tiempo récord. Septiembre es así en Jaén. Llegan los colegios, llegan los alumnos, llegan los autobuses y, si todo sale bien, llega también el anuncio de que se ha conseguido resolver el conflicto.
Y habrá que celebrarlo, naturalmente. Faltaría más. Después de todo, estamos hablando de una provincia en la que cualquier acuerdo entre administraciones merece una fotografía, dos declaraciones institucionales y, si hay presupuesto para ello, una comparecencia en la que se pronuncien las palabras “diálogo”, “responsabilidad”, “compromiso” y “lealtad institucional” tantas veces como sea necesario hasta que nadie recuerde exactamente cuál era el problema.
En Jaén tenemos una dilatada experiencia en estas cosas. Aquí sabemos que cuando un político dice que algo se ha conseguido “gracias al diálogo”, conviene prepararse para escuchar que también ha sido fruto de la responsabilidad, del compromiso, de la sensibilidad con las familias y de una voluntad firme de trabajar por nuestra tierra. Y si además se puede añadir aquello de que “Jaén no puede esperar”, el comunicado ya está prácticamente terminado.
Lo interesante es que este año hemos descubierto una nueva categoría política: el código ático.
Y no, no es una errata. No es código ético. Es código ático, con “a”. Hay que acostumbrarse porque la política ha evolucionado y, entre tanta referencia a áticos, pisos, propiedades y explicaciones inmobiliarias, parece que la ética se nos ha quedado un poco más abajo, en otra planta.
El código ático nos viene particularmente bien para explicar la política educativa de estos días. Un código ético sería el conjunto de principios que deberían orientar la actuación pública. El código ático, en cambio, parece más relacionado con las alturas. Y ya se sabe que en política siempre hay quien está dispuesto a subir, aunque sea por las escaleras del discurso institucional, sin rubor.
De ahí podemos pasar fácilmente del ático de Ayuso al código ático, del código ático al Círculo Polar Ático y, si nos dejamos llevar por la imaginación, terminar directamente en el Polo Norte, donde quizá las temperaturas políticas sean incluso más templadas que algunas de las que se alcanzan en los rincones de cualquier pueblo de Jaén.
Lo verdaderamente importante, en cualquier caso, es que los autobuses funcionen y que los niños puedan llegar a sus colegios. Eso es lo que interesa a las familias. Lo demás es el envoltorio político con el cual pink ployd de turno, decide presentar el acuerdo: para unos será una muestra de la capacidad de diálogo; para otros, una reivindicación atendida; para otros, una rectificación; y para todos, si hay elecciones cerca, una oportunidad estupenda para demostrar que siempre estuvieron trabajando por ello, y para ellos.
Porque esa es otra peculiaridad de nuestra política provincial: cuando un problema se resuelve, todos tienen un pequeño porcentaje de la victoria. Si el problema continúa, también suele haber una explicación perfectamente preparada.
Por eso conviene agradecer la colaboración de la consejera, reconocer el acuerdo y alegrarse de que las rutas estén funcionando. Pero tampoco estaría de más recordar que septiembre no es el primer año que existe un septiembre,que ella es la responsable de la educacion en Andalucia, y ademas que los autobuses escolares han descubierto este curso su vocación de transporte escolar.
Quizá el verdadero récord no sea haber solucionado el problema en tiempo récord, sino haber conseguido que cada septiembre la solución vuelva a parecer una novedad, y ademas con el conssiguiente problema familiar.
Y ahí sí que tenemos un auténtico patrimonio jiennense: convertir lo que debería ser normal en un acontecimiento extraordinario, bautizarlo con palabras solemnes y, si alguien pregunta por qué ha tardado tanto, responder que todo ha sido fruto del diálogo y de la lealtad instituciona, y sudado el acuerdo, por los niños y jovenes corriendo por las trochas, carreteras para llegara su derecho a la educacion.
Así que quede constancia: no es un error escribir “código ático”. Es deliberado. El código ético ya lo conocemos. Ahora estamos probando el ático. Y de ahí al Ártico, en política, tampoco hay tanta distancia.
Manuel Palomo
Palomos de papelEl código ático de los autobuses escolares
No es una errata. No es código ético. Es código ático, con “a”. Hay que acostumbrarse porque la política ha evolucionado, lean, lean