El tertuliano común es una especie sufrida. Se levanta antes de que pongan las aceras no por su especial emperifollamiento que también sino para entrenar frente al espejo la cara de ajo ante su simétrico enemigo de mesa camilla. En la taza lee los titulares de los periódicos más panfletarios desde su móvil última generación, el mismo con el que wasapea mientras hablan los demás en un gesto de grosera educación televisado a todo el país. Hace poco era experto en Irán ahora está versado en soldaduras, ayer diplomado en bolardos, mañana autoridad en bitcoins. Todo le vale. Su doctorado de lector de solapillas lo autoriza a repetir y soltar las mismas banalidades durante horas por tierra, mar y aire sin que nadie lo mande a freir espárragos. Por supuesto tiene su público y a él se debe. Estos seguidores no quieren datos, análisis sosegados, buenas formas. Sufren un peculiar daltonismo por el que no detectan el gris. Todo desemboca en fascismo o comunismo. En “cara polla” o “perro Sánchez”. Más vistos que Franco en los duros peregrinan de radio a tele pasando por podcasts o podcastes (esperando a la R.A.E) en una rueda infinita de jornadas agotadoras y agotantes para los demás exponiendo sus manidos argumentos como una anciana los avemarías de su rosario. Lógicamente con esta jornada extenuante de demagogia no tienen tiempo (ni ganas, presumo) de formarse mínimamente sobre un asunto así que cuando se derrumba su pseudo tesis de la jornada acuden a la descalificación directa y ensayada cien veces mil y otras cien que es lo que esperan sus “hooligans” como algunos aguardaban mordiéndose las uñas a que Steve Urkel despachara su “¿He sido yo?”.
No hay información, hay morbo a la espera de la fresca que suelta el maleducado vástago con cara de acelga amantado por A.R. a Sonia o a Selena, tanto monta monta tanto, las mismas que en el Big Bang ven una sombra de machismo o hetero patriarcado . Para un martillo el mundo se reduce a clavos. Todos cortados por el mismo patrón Y como sucedió con el execrable “SÁLVAME” cuando no hay noticias ellos se convierten en noticia tirándose los trastos, aireando el ventilador de mierda, atizándose golpes bajos en un vocerío de patio de colegio. Hagan frente a esta basura. Denles donde más les duele.
Piensen por ustedes mismos.
Apaguen el televisor.