En estos tiempos tan aciagos que vivimos con el negacionismo del cambio climático contaminando la conversación pública por desconocimiento o por puro interés, no hay mejor equipo de salvamento que la certera voz de la ciencia que lleva tiempo alertando de que la sequía extrema y las inundaciones severas, son dos caras de una misma moneda, aunque pueda parecer contradictorio.
En Jaén, bien que hemos sufrido el desconcierto de esta variabilidad climática. En menos de dos semanas hemos pasado de sentir angustia por la sequía a tener que abrir compuertas para aliviar la presión de algunos embalses.
Lluvia y viento a tutiplén. ¡Ni tanto, ni tan calvo! Con el paso por nuestra tierra de las dos borrascas seguidas (Leonardo y Marta) hemos estado a la cabeza en el número de emergencias por inundaciones en viviendas, desprendimientos, árboles caídos, techumbres desprendidas. Los desalojos de vecinos se han sumado a las carreteras cortadas y dañadas por el temporal, al olivar encharcado, los fuertes vientos tirando la aceituna al suelo; vamos que por cementerios inundados ni los muertos han podido descansar en paz.
Un panorama desolador que sin embargo no consiguió movilizar al Presidente de la Junta de Andalucía para girar visita a Jaén, como sí ha hecho en otras provincias de Andalucía. Como diría Winston Churchill “El problema de nuestra época consiste en que los hombres no quieren ser útiles sino importantes”.
El fervor de Moreno Bonilla por el foco mediático y el ingente esfuerzo de su maquinaria de comunicación, vendiendo una imagen de campaña con sus botas de agua más limpias que el jaspe, no han podido tapar las quejas en el tajo de los trabajadores con botas “embarrizadas”.
Los sindicatos han encendido la sirena porque el sistema de emergencias de Andalucía hace aguas, porque está y ha estado al límite, con salas provinciales del 112 recibiendo innumerables llamadas y bajo mínimos de personal. La nueva Agencia de Emergencias de Andalucía (ASEMA) se ha convertido en una estructura administrativa altamente burocratizada, con muchos cargos y mucha marca, pero con una falta de inversión real en la base que conduce a la fatiga de unos trabajadores y trabajadoras que ven con preocupación como se pretende privatizar y precarizar un servicio que es vital para Andalucía.
¡En fin, menos figureo y más inversión!