Mediodía en la provincia de Jaén

David Avilés

De guerra en guerra y tiro porque me toca

La opinión de David Avilés


Hablar yo, hoy y aquí, de la nueva guerra, la de Irán, iniciada por el
“amigo americano”, de sus motivaciones y consecuencias, me parece, a estas
alturas, una gran necedad, pues nada nuevo aportaría a lo que lectores y
oyentes ya se barruntan. Pero sí me viene al pelo para referirme, una vez
más, a lo importante, lo determinante, que resulta ser autosuficiente
energéticamente. Y nuestro país, y Jaén en concreto, tienen potencial para
lograrlo.

Para ello, hay que apartar el tema de las Energías Renovables del
debate político y alcanzar un consenso básico: no son cosa de cuatro
ecologistas chalados que viven al margen de la realidad. Tampoco van en
detrimento de la agricultura. Las centrales hidráulicas, eólicas y solares,
pueden cubrir la mayor parte de nuestra demanda energética.



En el caso de Jaén, contamos, además, con los residuos de la poda del
olivar y con los alperujos. Llevamos décadas hablando de su
aprovechamiento pero los avances son mínimos. ¿Cuándo nos lo vamos a
tomar en serio? Desarrollar una tecnología para que las propias almazaras se
conviertan en centrales que transformen los subproductos del olivar en
energía, no puede ni debe ser un obstáculo. Pero hay que ponerse a
ello. También, vencer inercias y presiones. La dejadez de las Administraciones
y la falta de interés del sector olivarero resultan frustrantes.

Seguiremos así, rezando para que los intereses de rusos o
estadounidenses no nos alcancen de lleno y el palo a nuestros bolsillos no
nos asfixie del todo.

En otros tiempos, las guerras eran para conseguir tierras fértiles o
minas de oro. Hoy para adueñarse del petróleo y del gas natural. Las
religiones, las libertades…son sólo excusas. No dejemos que nos distraigan.
No dejemos que nos tomen el pelo.