Acaba la campaña de recolección de aceituna, que se ha prolongado en demasía a consecuencia de las inclemencias meteorológicas, y es por tanto tiempo de hacer balance de como ha transcurrido en sus diferentes facetas, ya sea en el cumplimiento de las expectativas iniciales y si nos hemos acercado al aforo inicialmente previsto, de los rendimientos en aceite, de la comercialización o , como va a ser mi caso, de los aspectos sociolaborales y de la llegada y acogida de la mano de obra inmigrante.
En relación a esto último hemos escuchado voces de las Organizaciones y Asociaciones que tienen entre sus fines la atención a los jornaleros que vienen de fuera, por ejemplo Caritas, que en esta temporada han sido cientos los inmigrantes que han dormido a la intemperie porque ningún recurso social les ha dado cobertura ya que los albergues han abierto sus puertas demasiado tarde, en una tendencia cada vez más extendida de ir adelantando el inicio de la recogida de la aceituna.
Y me paro aquí para hacer memoria y recordar a cuantos miles de paisanos que marcharon a la emigración ya sea interior, sobre todo a Cataluña, ya sea a otros países como Francia o Suiza en busca de trabajo. Les doy un dato referente, por ejemplo, a mi pueblo de nacimiento Pozo Alcón que en 1960 tenia censados 8.148 poceños/as y que en 2024 se habían reducido a 4.550 según datos del Instituto Nacional de Estadística. Esta emigración masiva de esta localidad se puede hacer extensiva a la mayoría de ciudades y pueblos de nuestra provincia. Aquellos emigrantes jiennenses enviaron remesas de dinero que ayudaron a modernizar Jaén: se adecentaron viviendas, se compraron tierras y maquinaria y sobre todo, muchos hijos/as pudieron realizar estudios universitarios.
Tengo tíos, primos y muchos conocidos que pasaron por esta etapa, unos volvieron, pero la mayoría se quedaron en su tierra de acogida. Se lanzan discursos que vienen a decir que nuestros emigrantes se marchaban con contrato y de forma legal pero me consta que esto no siempre fue así. La mayoría las paso “canutas” y muchos tuvieron que volver porque no se adaptaron y les pudo la nostalgia de la tierra que dejaron atrás.
Jaén fue durante décadas una provincia de emigrantes. Nuestros familiares cruzaron fronteras con miedo y pocas seguridades buscando lo mismo que ahora quieren encontrar los que hoy llegan a nuestro país: trabajo digno y un futuro mejor para sus hijos. Si nos dieron entonces ayer esa oportunidad, lo coherente y en justicia sería ofrecer hoy esa misma oportunidad a los que vienen.
Pero sin embargo hay demasiados que tienen la memoria corta…..Y LA LENGUA MUY LARGA.