Mediodía en la provincia de Jaén

José Luis Urgel

Pregoneros de qué

La opinión de José Luis Urgel


Después de casi 50 años de democracia parece que hay algo que el
Partido Socialista no termina de entender, que las instituciones no son
propiedad del PSOE ni, por supuesto, de ningún otro partido. Tampoco son
propiedad de quienes nos gobiernan nuestras fiestas, nuestras tradiciones
ni nada que se pague con el dinero de todos los ciudadanos. Y esto en la
Diputación de Jaén, que siempre ha estado en manos socialistas, da la
sensación de que no lo comprenden. Habrá quien se pregunte a cuento de
qué viene esto. A cuento de la Fiesta del Primer Aceite.

Mientras algunos cuentan los días que faltan para el evento que acogerá
Úbeda yo no puedo dejar de recordar a sus pregoneros y pregoneras
porque sí, una fiesta que se precie, debe pregonarse. Y es cuando
aparecen Àngels Barceló, Javier Ruiz, David Broncano y, este año, Manu
Sánchez. ¿Qué tendrán que decir periodistas, presentadores de televisión
y humoristas sobre el aceite? Ni lo sé ni en realidad me interesa. Pero se
ve que sí tienen algo que decir y, sobre todo, algo por lo que facturar.
Broncano cobró 22.000 euros por un pregón de 13 minutos, así que a
saber a cuánto asciende la factura de los otros que no son paisanos.



No hace falta que nadie entregue un carné del PSOE en la puerta del
pregón. Basta con observar la sucesión de nombres y preguntarse si la
Diputación está buscando a las personas más adecuadas para
promocionar el aceite de Jaén o si, además de la popularidad, hay una
afinidad ideológica que nunca parece venir mal. No seré yo quien
cuestione la carrera profesional de Barceló, Broncano, Ruiz o Sánchez.
Pero sí seré yo quien repare en que los últimos pregoneros están cortados
por el mismo patrón. Y el problema no es que un pregonero sea de
izquierdas, de derechas o equidistante. El problema es que una institución
pública, como la Diputación, gobernada por el mismo partido desde
décadas, termina proyectando la impresión de que en su escaparate
siempre coloca a personas de un círculo de afinidades reconocible.

Sin duda para los que somos de Jaén pregonar el aceite, o como dicen
ahora los cursis, el oro líquido; supondría un gran honor porque, claro que
sí, el aceite es nuestro mayor honor, nuestro orgullo transfronterizo.
Porque el aceite es mucho más que aceite: son nuestras cooperativas,
nuestras almazaras, nuestra historia y nuestro futuro. El aceite es el campo
con sus agricultores, quienes se levantan antes del amanecer para recoger
la aceituna, quienes soportan el frío y sobre todo soportan el coste de
producir, quienes pelean por vender a un precio justo y quienes mantienen
vivo un sector del que depende buena parte de la economía provincial.
Son quienes hacen posible que exista una Fiesta del Primer Aceite que
merezca la pena celebrar. Quizá, pero qué sabré yo, sean ellos quienes
deban ser los pregoneros.