Eventos consuetudinarios

Pepe Fernández

¿Y si a José Luis Sanz le suena la flauta como a Juanma?

Crónica política del periodista Pepe Fernández

 ¿Y si a José Luis Sanz le suena la flauta como a Juanma?

Juanma Moreno y José Luis Sanz.

Acababa de arrancar el mes de julio del año 2018 y el entonces flamante líder del PP, Pablo Casado, tenía una apretada agenda para perfilar el congreso que iba a consolidar su liderazgo, obtenido en unas desgarradoras primarias a cara de perro que, definitivamente, marcarían la vida futura del PP como organización política.

"Os ruego que no le preguntéis a nadie a quién ha votado. Hoy nadie ha perdido, solo gana el partido” afirmó Casado con cierta euforia tras alcanzar la victoria frente a la poderosa vicepresidenta de Mariano Rajoy.



En una fecha indeterminada de aquel mes de julio, algo más de una semana antes del congreso nacional, a unos 65 kilómetros de Almería, en Abla, un pueblo de unos 1.300 habitantes, se celebró una reunión que presidió el propio Pablo Casado con Teodoro García Egea sentado a su derecha. Los congregados aquel día tuvieron que esperar largo rato hasta que llegase el líder que andaba de viaje. Allí, en un almuerzo organizado por los casadistas de la provincia almeriense, con Gabriel Amat al frente, Casado congregó a la entonces flor y nata de sus partidarios.

Están ese día en uno de los más afamados restaurantes de la comarca, 'La Posá del Tío Peroles', donde entre otras muchas exquisiteces es famoso su tortillón de 6 kilos de patatas con 34 huevos y su parrilla de carnes, una de las más renombradas de Almería.

El objetivo del encuentro quedó meridianamente claro nada más arrancar la reunión política y gastronómica, cuando Pablo Casado pregunta a los presentes, cinco meses antes de que se celebren las elecciones autonómicas del 2D-2018:

-¿Qué hacemos con Juanma, lo volvemos a presentar o lo cambiamos?

Juanma Moreno Bonilla ya había sido candidato del partido en las autonómicas de 2015 donde el PP-A obtuvo poco más de un millón de votos, medio millón menos que los obtenidos por Javier Arenas en 2012, solo tres años antes. No iban desencaminados Pablo Casado y su escudero García Egea cuando plantean a sus fieles cuadros sureños la hipótesis del cambio de caballo ante la inminente carrera.

El 2 de diciembre de 2018 el PP Andalucía, con Bonilla al frente, efectivamente siguió perdiendo votos, quedándose en unos 749.000 electores. Una cifra que se tradujo en 26 escaños, dos por debajo de los 28 que llegó a obtener en el 86 para la derecha - Coalición Popular- el Abogado del Estado Antonio Hernández Mancha. En 2018 esos veintitantos escaños fueron suficientes para que la derecha tocase el poder y la gloria en las escalinatas de la presidencia en San Telmo, gracias al apoyo de la extrema derecha.

Pero volvamos  a la mesa del Tío Peroles donde aquel caluroso día se abrió un intenso debate sobre la pregunta inicial del líder del partido.

Fuentes familiarizadas con lo que allí se habló cuentan que la figura más notable de la reunión fue la de Juan Ignacio Zoido al que todos los presentes trataban de forma deferente como “ministro”. Ministro por aquí, ministro por allá, aunque ya no lo era, pero nunca le apearon del trato, reconociéndole una autoridad que orgánicamente nunca tuvo. Ya casi nadie se acordaba de los 'Piolines' ni del 'a por ellos'. A Zoido le flanquean ese día otros casadistas ilustres del momento, José Luis Sanz o Juan José Matarí. No se ha podido confirmar la presencia de otro destacado casadista, hoy consejero de Juanma Moreno, José Antonio Nieto, número dos de Zoido en Interior cuando la dura actuación policial el 1-O catalán. Contextualizando el ánimo interno del partido conviene recordar en este punto que los casadistas nunca perdonaron la apuesta de Juanma Moreno por Soraya Saenzde Santamaría. En petit comité nunca se reprimían a la hora de poner como hoja de perejil a Juanma, -entonces, simplemente Juan Manuel para el gran público- al que consideraban un tipo sin capacidad de liderazgo ni carisma, incapaz de articular equipos eficaces con personas profesionalmente prestigiadas. Un tipo crecido en el aparato. Solo les consolaba que los socialistas tampoco podrían atacar por ese flanco, teniendo a Susana Díaz  con un CV similar, ya que también se había criado en las cocinas del partido desde muy joven.

Durante la mini cumbre casadista de Abla a Juanma tuvieron que zumbarle los oídos de manera intensa y persistente ya que en el debate abierto por Casado no se cortaron un pelo a la hora de exponer las debilidades políticas y personales de Juanma, mayores que sus fortalezas, opinaban. Nadie daba un euro por él. El exministro del Interior y su mano derecha, José Luis Sanz, cuentan que fueron las voces más críticas y destructivas con la figura de Moreno Bonilla ese dia. “Le llamaron de todo, menos bonito” resume quien conoce el asunto directamente.

Pero el debate real no era si Juanma seguía restando votos al PP-A, cosa que todos tenían más que clara; la decisión que se sometía al sanedrín casadista era 'si repetía o no' como candidato, a la vista de que ya había pinchado en 2015, echándole agua a las expectativas generadas tras la victoria popular de Arenas en 2012 que superó al PSOE por vez primera. Llegó a ponerse sobre la mesa por parte del astuto Gabriel Amat el nombre de una alternativa a Juanma, su entonces delfín Javier Aureliano García, presidente de la Diputacion de Almería; joven, ambicioso, con ganas y sobre todo, bien considerado por el SG del PP, el murciano Teodoro García Egea con una vieja relación de confianza personal de por medio. Recuérdese cuan intensos fueron los esfuerzos de la dirección de Casado por abrir brecha orgánica en varias provincias andaluzas, empezando por Almería. Fueron tiempos en los que la SG Loles López viajaba con extintor en la mochila.

Con el paso del tiempo y tras la consolidación de Juanma al frente del partido y la Junta, habría que buscar en aquella propuesta en la mesa del Tío Peroles sentido a la apuesta por Ramón F-P Monterreal como su hombre fuerte y de confianza en Almería, además de consejero, portavoz y ahora embajador de Doñana ante Bruselas.

Casado, ese día, estaba a punto de cometer un error táctico de incalculables consecuencias para su futuro personal en la política activa al frente del PP. Se lo avisaron en el Tío Peroles. En alguna de las intervenciones tuvo que escuchar argumentos que a él, en ese momento, les debieron parecer increíbles o fruto de los buenos caldos consumidos.

Pablo y Teodoro tuvieron que escuchar la teoría de la flauta, sí hombre, esa en la que el palo con agujeros suena por casualidad. Mas o menos sostuvieron un discurso parecido a este:

-Pablo, ¿tú te imaginas que a Juanma le suene la flauta y llegue a presidente de la Junta? Entonces será cuando tengas tú un problema de futuro y muy serio.

Quienes hablaban conocían muy bien al aparatista con cara de buena gente. Pero a esas alturas la figura grisácea de Juanma y sus primeros tropiezos por la política andaluza no invitaban a pensar en que protagonizase una sorpresa como que la derecha, por vez primera, entrase en el Palacio de San Telmo. “Si no lo consiguió Javier Arenas, este ni harto vino lo logra, Soraya se equivocó al proponerle”, pensaban muchos. Parecía prevalecer en el ambiente el deseo de que cuanto antes pasase el amargo cáliz de las siguientes autonómicas andaluzas, antes podrían meterle mano al partido y organizarlo como Dios manda ante las citas electorales y retos por llegar.

Cuentan que fue la última intervención del 'ministro' Juan Ignacio Zoido la que finalmente inclinó la balanza en favor de mantener a Moreno Bonilla como próximo cartel electoral del PP andaluz. Un apoyo con retranca y mala leche, según me explica una fuente directamente implicada en los objetivos de la cumbre, “Juan Ignacio planteó que mantuviésemos a Juanma como candidato, 'para que se estrelle de una puñetera vez', y que tras el batacazo, esa misma noche, se montara una gestora que organizara un congreso posterior y punto pelota.”

Tras esta revelación adquiere especial importancia el hecho de que Zoido, sin escuchar el sonido de la flauta, porque sonó ya tarde la noche del 2D, se montó en el Ave para desde Génova 13 organizar el descabalgamiento de Juanma, de su clan malagueño e impulsar una gestora bajo control. Pero cuando Juan Ignacio llegó a Madrid empezó a escuchar en el mismo anden de la Estación de Atocha el sonido de algo que parecía una flauta rara, lejana, no prevista, no confirmada, tocada a tres manos -PP, Cs y Vox- que le llegaba por el móvil desde la sede de la Calle San Fernando en Sevilla. Susana Díaz no sería presidenta. Sin pacto de las derechas Juanma hubiese sido, con sus pésimos resultados de solo 26 escaños, un cadáver político lanzado a la dársena del Guadalquivir a la mañana siguiente.

Cinco años después de aquella cumbre de casadistas andaluces en Abla, ha sido el propio Juanma Moreno quien ha tenido sobre su mesa durante muchos meses el mismo puzzle que manejó Casado aquel lejano verano del 18 en la gran mesa del Tío Peroles.

Quizás eso pueda explicar por qué Moreno ha tardado tanto en acercarse a promocionar al candidato de su partido a la alcaldía de Sevilla José Luis Sanz. Se ha dejado ver en campaña y pare Ud. de contar. ¿Cree el presidente y el candidato que son creíbles sus promesas de trabajar codo con codo si el candidato es alcalde? Un candidato, recuérdese, metido con calzador por el equipo de Casado poco antes de que Juanma empezase a mover desde las sombras la cuna de Génova 13 para que cayera Pablo Casado escaleras abajo. (Lo del hermano de Díaz Ayuso llegó cuando la operación llevaba tiempo en marcha) El congreso del PP de Sevilla, que perdió Juanma Moreno frente al aparato provincial y nacional del partido, fue el que dio pie a que la dirección rebelde (pero democráticamente elegida) con Virginia Pérez al frente, nombrase a Sanz candidato para 2023. Tiempo de hemorroides en San Telmo. El líder regional del PP, hasta hace bien poco, no se ha dejado ver apoyando a su candidato por la Avenida de la Constitución en Sevilla.

¿Le teme Bonilla a que suene la flauta que a él le sonó en 2018? Los avezados en las interioridades del partido que hoy lidera Alberto Nuñez Feijóo,  creen que sí. Un José Luis Sanz de alcalde de Sevilla sería para Juanma casi tan mala noticia como para los del PSOE. Ni hubo ni hay química entre ambos y en buena lógica una posible reconquista de la emblemática Sevilla por parte de Sanz traería aparejado más poder en la Diputación y en el partido en la provincia. Y vaya Ud. a saber que podría llegar después, dada la cosecha de flautas. Un Sanz que algunos de los suyos creen que como alcalde de Sevilla no iba a mantener una postura tan prudente y exquisita como el socialista Antonio Muñoz a propósito de los premios que de manera sistemática caen del bombo de la Junta desde hace años en la muy envidiada Málaga.

Juanma Moreno, formalmente, ha impuesto tras su aplastante victoria electoral la paz en el PP de Sevilla, poniendo a su 'gobernador civil' (Delegado del Gobierno) como presidente provincial del partido, una organización que pocos meses antes había votado masivamente en un congreso provincial contra los intereses políticos y orgánicos del inquilino de San Telmo que apostaba por Juan Ávila, alcalde de Carmona. Fue personalmente Moreno el que viajó hasta el Parador de Carmona para convencerle y pedirle que se presentase frente a la candidatura apoyada por Génova 13, perdiendo finalmente en medio de un enorme ruido de insultos, traiciones y navajas.  Juanma acabaría finalmente controlando el PP de Sevilla, su aparato, pero lo de conquistar el alma del partido en la capital, la de su militancia, no parece que lo haya logrado y puede que no lo consiga nunca. Sevilla es mucha Sevilla y Moreno lo sabe desde que fue recibido a porta gayola con un duro artículo/editorial de la prensa conservadora en Sevilla donde se criticaba el dedazo de Rajoy nombrando a un don nadie presidente regional del PP andaluz, dejando agarrado de la brocha a José Luis Sanz al que quitaron de la carrera 48 horas antes y sin darle una explicación. En fin, que a veces la política acaba dependiendo de que suene una jodida flauta.