A ver si lo pillo. Lo que estamos buscando es que cualquier denuncia interpuesta, inscrita en un tipo legal específico, claro, “ya tú sabel”, discurra en juicio sumarísimo y concluya sí o sí en condena para el acusado, aunque el testimonio del denunciante no sea consistente, se construya en argumentos emocionales y contradiga las pruebas que se aporten al caso. ¿Es eso? Más o menos creo que la cosa va por ahí, pero que me corrija el que quiera y pueda. Yo estoy abierto de carnes perpetuamente.
Una de las cosas que no soy es jurista, abogado, leguleyo, picapleitos y no pretendo serlo porque menudo marrón es eso. Toda la santa vida rodeados de miseria, de lo más bajo del ser humano, de la mentira y el fraude, del oportunismo, de la desgracia, tener que presentarse en público con esas batas negras, para con suerte sentir un par de veces en su existencia que se ha hecho justicia, que hay luz al final del túnel. Menudo marrón. Yo no soy abogado, no, pero se me hace que dar por veraz toda denuncia no es muy instruido. Es más, me resulta dogmático y por ende peligroso, amén de propio de ignorantes.
Todo conflicto humano implica a seres humanos y los seres humanos mienten. Mentimos constantemente, nuestra existencia consiste básicamente en fingir, aparentar y mentir. El hecho de atribuir a un sesgo de la raza humana la incapacidad de mentir o de mentir por defecto, solo denota el propósito de implantar un dogma que favorezca a ciertos discursos, según convenga, con la consecuencia irónica de despojar al sesgo implicado de su naturaleza humana para posicionarlo por encima o por debajo de esa categoría. Es infinitamente más fácil acabar con otro ser o grupo humano cuando ya no lo consideras tu semejante. No voy a aburrirte con los ejemplos que la historia nos ofrece a este respecto, mójate.
Daniel Alves es “no culpable”. Por el momento. A esa conclusión han llegado los que sí que son expertos en leyes, al menos en España y eso es lo que hay. ¿La sentencia no casa con tu forma de ver el mundo, con tus sesgos y con tu sentido subjetivo de la justicia? Te jodes, así es la vida, muy jodida. Te puedes hinchar de lloriquear, apretar los dientes y gritar al viento tirándote de los pelos, por ahora eso no cambiará nada. Hártate de odiar y maldecir, desahógate, insisto, eso no cambiará nada. Somos la hostia de peña en este mundo de mierda y ha sido acojonántemente difícil llegar a los pequeños consensos a los que hemos llegado, como para ahora cargarnos la “presunción de inocencia” porque “patata”. No hagas que te nombre a Maximilien Robespierre. No encabeces, jajaja, perdón, revoluciones o no las prodigues, creyendo que tú no podrías estar jamás debajo de la cuchilla. ¿Eliminar ciertos preceptos legales universales solo para una parte de la población y en ciertos tipos legales? Insisto, ya se hizo y no salió nada bien.
Recuerdo haber leído, cuando estaba a tope con la segunda guerra, el caso de un tipo de esos del partido, de los de la línea dura, ideólogo, más papista que el Papa, que andaba tildando de judío al primero que se le asomase un rizo o tuviese la desgracia de pisar una copa de cristal. El notas era un prominente cargo y un radical que asustaba al mismo Adolfo con sus proclamas antijudías. Si no me confundo, llegó a conseguir una casoplón porque acusó a otro miembro alto de la movida de tener descendencia judía, y se salió con la suya. Así son los radicalismos. Creo que ese casoplón es donde más tarde aconteció lo de Valkiria, pero no me acuerdo bien. El caso es que se quedó pillado de una tipa, monísima, creo recordar que sobrina o familia de la Riefenstahl, y contra todo pronóstico se casó con ella. Todo bien, el tipo estaba a tope. A tope hasta que un SS-Oberführer, que era hijo de un conde o un duque o algo, un gachón tirando a crápula, playboy y con más influencias que un grupo de mestizaje, se encaprichó con su mujer y le sacó unos bisabuelos judío-polacos y lo mandó de cabeza a Treblinka, con el propósito y la promesa de cuidar atentamente tanto sus posesiones como a su mujer. ¡Eah! Te parecerá que no tiene nada que ver, pero ya te digo. Igual solo quería contar esta historia de la que no me acuerdo bien. ¿Cómo se llamaba el muy mamón? ¡Bah, no me acuerdo! Scheant.. ¡Nah, no me acuerdo! Robespierre y él estarán paseando de la manita por el infierno.
P.D.: Ese empeño por querer eliminar la “presunción de inocencia” en los casos de agresión sexual, siempre que esté implicado un tipo hetero, por supuesto, es el “todas putas” del feminismo radical de cuarta ola. ¡Ya está, lo he dicho! ¡A tomar por culo!
P.P.D.: Lo que no quieras para ti, no se lo desees a los demás. Por mucha rabia que te de. El viento cambia de norte a sur en un pispás.