Mediodía en la provincia de Jaén

José Moral Jaenes

Devoción y cambio climático

La opinión de José Moral Jaenes


En 1.995, debían celebrarse los Mundiales de Esquí en Sierra Nevada pero tuvieron que aplazarse hasta el año siguiente. La causa, en el mes de Enero no había nieve ni condiciones para poder crearla.

Ese año fue el último de un periodo de sequía como no recordábamos en nuestro país. Desde entonces los períodos de sequía se han ido sucediendo de manera cíclica más espaciados al principio y alarmantemente cercanos en los últimos años.



Muy pocos hablaban en 1.995 de cambio climático, aunque el concepto de calentamiento global ya era conocido y el agujero en la capa de ozono, provocado por los gases cfc, hacía años que se había descubierto y su investigación mereció el Nobel de química de ese año.

En 2017, le pregunté a una de esas pocas personas que ya hablaban de cambio climático en 1995: Y si lo del cambio climático no fuese un efecto relacionado tan claramente con la actividad humana, y si descubrimos pasado mañana que el causante es el sol, la luna o la estrellas?. “La cara que se nos quedaría...

Me contestó con una rotundidad no exenta de fatalidad: “ojalá”, pero no solo es como decimos, sino que va a ir a peor.

No me sorprendió su respuesta en absoluto y supongo que tampoco a él mi pregunta, a fin de cuentas nuestra primera opción no suele ser la de sentirnos responsables de lo que sucede. En mi pregunta había bastante más deseo que racionalidad.

Y ahí seguimos, con un clima tan extremo que parece no tener límites y con una humanidad que seguimos prefiriendo achacarlo a causas externas evitando comprometernos en las soluciones.

En 1995, en mi pueblo sacaron en procesión al Cristo para pedirle que volviese la lluvia. Casi 30 años después hemos vuelto a las andadas, confiar la solución al poder divino. Y yo recuerdo como hace unos años me decían: “ojala”, aunque me temo que va a ir a peor.