Mediodía en la provincia de Jaén

Juan Francisco Villar

La escuela, indefensa ante el COVID

La opinión de Juan Francisco Villar


El pasado día 19 oí a la ministra de educación decir que la escuela es un espacio seguro y que había sólo 24000 profesores contagiados que suponen apenas el 4 por ciento de los 750000 que hay en todo el estado. Y esos 24000 profesores no eran todos porque alguna autonomía, como el País Vasco, no había comunicado sus datos.

Un 4 por ciento es un 4000 por 100000. La incidencia máxima alcanzada a 14 días fue en España dos días después y fueron 3279,36 a 14 días. Y la señora ministra considera una tontería una incidencia de 4000 en los primeros 9 días de trimestre.



No tengo datos de la provincia de Jaén, pero sí de un centro de enseñanza que conozco bien. En las primeras 2 semanas de clase ha habido 17 profesores contagiados, un 14 por ciento, ha habido también 4 contagiados entre los 7 que forman el personal de administración y servicios, el 57 por ciento, y, por último 68 alumnos, un 6 por ciento del alumnado.

Si calculo el total de contagios sobre el total de personas que se mueven por el centro me sale aproximadamente un 7 por ciento a 11 días, 7000 casos por 100000, más del doble de la máxima incidencia a lo largo de la pandemia, y a 11 días, no a 14. Y la diferencia entre el porcentaje de profesores, PAS y alumnos, me hace pensar que los alumnos detectados están muy por debajo de la realidad.

Y los profesores siguen ahí, al pie del cañón, poniendo en riesgo su vida por culpa de una mala gestión de la pandemia en los centros escolares por parte del ministerio y de las comunidades autónomas. Y lo hacen en silencio, sin protestar, sin plantarse y negarse a trabajar en esas condiciones. El curso pasado, en contra de lo que todos pensábamos, con protocolos claros, menos alumnos en las clases y un control rígido y a rajatabla de los protocolos, la escuela fue un ejemplo. Este año la escuela es un peligro.

Ya sé que la salud de los profesores preocupa poco y que nadie saldrá a aplaudirlos a la hora del recreo, pero no olviden ustedes que el mismo riesgo que sufren los profesores, lo sufren sus hijos, y ustedes.