Mediodía en la provincia de Jaén
Pedro Morales

No tirar piedras sobre mi tejado

La opinión de Pedro Morales


Hablar de la estructura económica de España, Andalucía y nuestro Jaén, es algo que venimos conociendo y sufriendo a lo largo de nuestro devenir diario. Decir que nuestro tejido productivo tiene grandes deficiencias, que no somos una potencia industrial, ni tenemos grandes yacimientos de petróleo o materias primas, no es ningún descubrimiento.

Sabemos, de sobra, que el desempleo nos atenaza entre el 15 al 20% de la población y que nuestros salarios son los mas bajos de la Unión Europea, con unos gobernantes que quieren solucionar la pobreza, mediante subvenciones y no mediante salarios dignos, que sujeten la población al mundo rural y que mediante una eficiente recaudación los impuestos generen riqueza e igualdad. Pero en nuestras tierras tenemos puntos fuertes, muy fuertes, nuestro clima y el sol, nuestros milenios de cultura, el turismo, la agricultura y la ganadería, son sectores maduros y competitivos.

Y aquí nos llega un intelectual, investido de autoridad, hablando de lo que no le corresponde, en un periódico de un país anti-europeo, competidor del sector cárnico español, hablando de que nuestra carne es de baja calidad, y se queda tan a gusto. Y como rectificar es de sabios, el listo sostiene lo dicho, increíble pero cierto. Poco ha pisado el campo, poco ha comido y bebido los productos de nuestra tierra, para decir semejantes palabras y seguir mirándonos a la cara.

Somos capaces de producir carne y exportala a cualquier rincón del mundo, su calidad es indiscutible, los controles sanitarios de todas y cada una de las Comunidades Autónomas, los más rigurosos del mundo. Las garantías de sanidad y bienestar animal, son modelo a seguir. Sirva de ejemplo que los productos del cárnicos del cerdo, se venden en Estados Unidos, si, el mercado mas protector del mundo. Esta provincia es modelo en el que conviven, desde hace muchas décadas, productores intensivos: granjas de pollos, conejos y cerdos salpican nuestras campos. Y extensivos: nuestro cordero segureño y trashumante, vacas y cerdos en las dehesas, en una conjugación de conservación y desarrollo.

Somos capaces de alimentarnos a precios moderados y a la vez exportamos productos gourmet que generan riqueza y empleo en nuestros campos, para que ahora llegue alguien a tirar piedras sobre nuestro tejado, y lo peor de todo “sostenella y no enmendalla”