Quien a buen árbol se arrima
Manuel Ruiz

Día Mundial de la Poesía

El primer día de primavera, el 21 de marzo, se celebró el Día Mundial de la Poesía, instaurado así por la UNESCO en 1999 en coincidencia con el equinoccio...



El primer día de primavera, el 21 de marzo, se celebró el Día Mundial de la Poesía, instaurado así por la UNESCO en 1999 en coincidencia con el equinoccio. La poesía es una de las mágicas herramientas de la cultura que proporciona vías muy poderosas para penetrar y comprender la realidad intangible a la que tenemos acceso los seres humanos.
A través del lenguaje verbal podemos describir la realidad tangible, la que se puede tocar y medir, la que dio lugar al carácter positivo del actual marco de la ciencia. Pero hay otra forma de realidad a la que tenemos acceso los humanos, que no se puede percibir por los sentidos materiales, y que muchas veces llega a ser tanto o más importante que la realidad material. Son los sentimientos, las percepciones interiores, las intuiciones que se adelantan al pensamiento racional, que nos descorren las cortinas a escenarios del alma donde se contacta con realidades que no son materiales.
Estos mundos interiores nos proporcionan estados vitales como la felicidad, el desamparo, el sobrecogimiento o el sentido a lo que hacemos y son perceptibles a través de sentidos interiores como la imaginación o la sensibilidad. Al no ser tangibles, no puede utilizarse el lenguaje verbal para penetrar en ellos pero si el lenguaje simbólico, logro evolutivo que permite comprender y apropiarse de estas realidades intangibles. Y la poesía es un maravilloso lugar de encuentro entre ambos tipos de lenguajes, que permite contemplar mundos interiores y encontrar sentido en los mundos exteriores.
La poesía siempre ha sido necesaria para el ser humano porque la exclusiva materialidad de la existencia ha demostrado ser insuficiente para encontrar ideales y metas en la vida. Necesitamos recorrer senderos de la vida interior, para poder completar verdaderamente las oportunidades en la vida exterior. Es una cuestión de pleno desarrollo y la poesía es una de las herramientas que nos permiten ese tránsito.
En momentos como el actual, en que el consumismo ha desembocado en un desencanto agrio, el individualismo exagerado ha roto los puentes hacia la percepción del bien común y el nihilismo agresivo de décadas anteriores esterilizó a generaciones enteras de la posibilidad de soñar, se hace más necesario recurrir a la poesía, a sus metáforas oníricas, a la belleza de sus evocaciones, a sus perfiles caleidoscópicos, para volver a descubrir color donde sólo se aprecian tonos grises y un sentido al que dirigir la mirada.