El arpa de Dorotea
Juan Manuel Vallecillo

Pepe Bernabé en el teatro Arlequín de Madrid

Quizás, el infinito sea más cercano y más pequeño de lo que imaginamos. Después de todo, es una palabra que significa que algo no tiene fin y eso abre mucho...

 Pepe Bernabé

Foto: Jero Romero

Pepe Bernabé en el concierto de Madrid



Quizás, el infinito sea más cercano y más pequeño de lo que imaginamos. Después de todo, es una palabra que significa que algo no tiene fin y eso abre mucho el campo de posibilidades. Me encanta cuando algo no llega a terminar nunca. Cuando, en lugar de morir, la energía se transforma y, de esta manera, continúa un proceso perpetuo. Por esta razón, termino mis artículos con la misma frase con la que empiezo. Mi objetivo es que el final no exista o que, al menos, solo sea el comienzo. Así entiendo el infinito. Circular y cíclico. Como una oportunidad que, pasado un tiempo, se repetirá. Como una vida que, de algún modo y en algún lugar, antes de consumarse, vuelve a resurgir. Por desgracia, las matemáticas contradicen esta postura. Siempre hay un número mayor que otro y eso convierte al infinito en una interminable línea recta hacia un término tan desmesurado como abstracto. No obstante, cada uno es libre de poner un límite a su infinito para acercarlo. En cierta ocasión, durante una conferencia, le preguntaron a Julio Rey Pastor que en qué cifra astronómica o cantidad desorbitada comienza el infinito. Este gran matemático, denunciando de paso los pírricos sueldos de los docentes, respondió: "el mío empieza a partir de mil pesetas".
"Infinito 7" es una de las canciones que más gustaron en el concierto que Pepe Bernabé, antes conocido como "Chico malo", ofreció la semana pasada en el teatro Arlequín de la Gran Vía madrileña. Un pop Latino en el que este cantante y compositor de Alicante cambia el actual modismo juvenil "24/7" que, como sabéis, se dice cuando estás a tope con la persona amada a todas las horas del día y todos los días de la semana, por la expresión inventada "Infinito 7" que le confiere, además, un plus de eternidad. Sí, para este artista el infinito es el amor pasional que siente por su enamorada. A ver... es un chico bastante joven todavía y, en ese aspecto, está equivocado. Pero se entiende, no pasa nada.
En lo que sí acertó fue en dividir el recital en dos mitades. Una más íntima y melódica que daba paso a otra más reggaetonera y festiva para terminar en alto. Así, en la primera parte, podemos destacar "Cuando las noches son eternas", una balada que Pepe Bernabé cantó con mucho sentimiento. Después, cogió la guitarra, se quedó solo en el escenario e interpretó un precioso bolero que se llama "A quién maldigo". Otro momento estelar fue la participación del cantante Álvaro Hernández que enamoró con una atractiva y susurrante voz que se unía perfecta a la calidez del alicantino para expresar con pasión otro tema llamado "Para volver a verte".
Desplegado ya todo su excelso romanticismo y con un público, en su mayoría femenino, entregado, Pepe Bernabé comenzaba la segunda parte más bailable de su actuación animándonos con "Este amor prohibido". Sin embargo, pese a que, llegados a este punto, era aplaudido todo lo que hacía, no me gustó nada que, en la canción "Quiero que me olvides", sonara en off la voz de Shakira Martínez con la que grabó este corte. Ya sé que la tecnología lo permite y también sé que son muchos los temas que Pepe Bernabé edita en dueto y no todos los intérpretes pueden venir. Pero, precisamente por eso, hay que adaptar ese formato para, luego, defenderlo uno solo en el escenario. Llamadme antiguo pero no me parece coherente escuchar una voz en un concierto sin que nadie esté cantando y, además, aunque comprobé que el resto fue en un magnífico directo, esas cosas me hacen desconfiar de todo lo que oigo. He decidido no pasar por alto este error porque, al final del recital, cuando sonó su exitazo "La lagrimita", volvió a cometerlo y escuchábamos la voz de Nyno Vargas sin que estuviera presente. De todas formas, fue una gran actuación en la que nos regaló dos buenos temas nuevos ("Desvestirte" y "La botella") y que acabó muy brillante con la mencionada "La lagrimita" y su hit "Tú me gustas".
En definitiva, pienso que Pepe Bernabé es un apasionado vocalista y un compositor sensible que, en el futuro, nos traerá muchas más canciones románticas porque parece que su mundo interior no tiene fin. Sin duda, otro ejemplo de que, quizás, el infinito sea más cercano y más pequeño de lo que imaginamos.