El arpa de Dorotea

Juan Manuel Vallecillo

Bunbury: El Puerto

 Música

Foto: JOSE GIRL

Enrique Bunbury


Creo que sería positivo que se cumplieran con frecuencia nuestros deseos. Se puede pensar que, al final, podría ser un caos porque no es compatible el hecho de que se hagan realidad todos nuestros sueños con el bienestar general. Como si ahora estuviésemos bien... Muchas niñas tienen más claro que los adultos lo que desean ser. A algunas lo que les motiva es ayudar, entregarse. Por eso, quieren trabajar de bomberas, veterinarias o maestras. Otras quieren ser ejemplo, guía, inspiración. Hablo de las que les gustaría llegar a futbolistas, cantantes o influencers. Por último, están las que sueñan con explorar, viajar, conocer. Esas son las que, como yo, deseábamos ser astronautas. ¿Acaso no estaría bien un mundo así? Con una base de gente comprometida con los demás, otras que fueran un modelo a seguir y las que desean saber, investigar y expandir el conocimiento... ¿Seguro que sería peor que lo que tenemos? Me parece que ya ha llegado el momento de, en lugar de dejarse llevar por la corriente de la sociedad, reforzar identidades y fortalecer talentos. Sí, habrá que esforzarse en que se cumplan los deseos de nuestras niñas y niños. Confíad en ellas para que, aunque yo ya no pueda ser astronauta, lleguemos a buen puerto.
"El Puerto" es el último EP que Bunbury ha lanzado el pasado viernes 10 de diciembre y, entre sus cinco canciones, por motivos obvios, me ha llamado la atención la que se llama "Un hombre en el espacio 2021". Pese al efectismo, es el tema más propio a su estilo de los que están en el nuevo álbum y describe la soledad que sentimos los que, con vocación de astronauta, tenemos la curiosidad de alejarnos para ver el mundo desde otra perspectiva. En cuanto al resto del disco y solo hablando del terreno musical, son canciones con la misma estructura y arreglos que las baladas románticas que reinaron a finales de los 70 y principios de los 80 gracias a gigantes como Raphael, Julio Iglesias o Camilo Sesto. Un sorprendente giro hacia la música ligera del que, posiblemente, es el artista maño más famoso e internacional. Las letras, por supuesto, siguen en su línea de mezclar lo mundano y lo divino, lo trivial y lo trascendental. Siempre hay un par de frases en cada texto que rozan la genialidad pero, en mi opinión, a veces son algo desestructuradas e inconexas. No, lo cierto es que no considero que Bunbury sea un gran letrista o, al menos, dejémoslo en que falla en la perseverancia.
"El Puerto" empieza con una emocionante versión que el ex líder de los "Héroes del silencio" ha interpretado para homenajear a José José, el Príncipe de la canción. Todo un himno en América latina que se llama "El triste" y que se adapta impecable a la genuina voz y a la singular personalidad de, valga la redundancia, Enrique Bunbury como personaje. Quizás, la gran idea de versionar este tema haya sido el motor para que, como os dije, las demás canciones tengan ese parecido con la balada romántica. No obstante, si en un momento dado Raphael se bunburizó por culpa de otro "Maldito duende", me parece genial que ahora Bunbury se raphaelice. Este álbum en el que ha vuelto a confiar en Paco Loco (ex Australian Blonde) como productor, continúa con "El ritual del alambre", compuesta a medias con su amigo "Leiva", una profunda "Antes de desayunar" y la mencionada "Un hombre en el espacio 2021". Además, termina con la irónica "Despropósitos" que habla de los propósitos que nos marcamos para mejorar nuestra vida cuando comienza un año. Nuevos proyectos y anhelos que, la mayoría de las veces, sólo se quedan en el intento. Yo, como sabéis, creo que sería positivo que se cumplieran con frecuencia nuestros deseos.