La chapa

Carlos Oya

Gente hablando

Las incógnitas remueven los cimientos de la filosofía occidental tal como “¿Cuándo fue la última vez que te zampaste un bocata de carne de membrillo?”

Cuando me siento en el bus que me lleva al curro, en el intervalo entre que me siento y conecto los cascos para escuchar música (ahora estoy con los “Meat Puppet”, otro grupazo víctima también de esa moda omnímoda y cansina que fue el “grunge”) escucho retazos de uno de esos programas matutinos que de siete de la mañana a vaya usted a saber no dicen nada. De hecho el programa lo hacen los oyentes con respuestas a preguntas de unos locutores con una alegría y ánimo cuando todavía es de noche (levantarse de noche es muy triste) que a uno lo lleva a preguntarse por sus desayunos. Las incógnitas remueven los cimientos de la filosofía occidental tal como “¿Cuándo fue la última vez que te zampaste un bocata de carne de membrillo?”, “¿Cómo hace la paella tu suegra?” y otros interrogantes existenciales. Luego ponen un ruido aleatorio como el de un boquerón en la freidora y la peña tiene que adivinarlo. Todo salpicado con canciones de Melendi, Rosalía, Aitana y chonis reggaetoneros varios. Lo petan. Y es que a la gente le gusta escuchar a otra gente no por lo que digan (al contrario, cuanto más trivial sea el tema mejor) sino por escuchar. No de otro modo se explica el éxito de programas como “El hormiguero” o “La Resistencia”. A ver...si me sientas a Springsteen o a Carlos Giménez vale pero... ¿para qué quiero saber la vida y milagros del cani de turno y su canción “Mi amol tú sabes”? Ahora hay una polémica sobre la futura competencia entre Broncano en la pública y Motos en la privada. A ver señores, no sólo hay dos mil canales a su disposición sino que además existe un botón en el mando que apaga la tele, de verdad, créanme. La oposición pone el grito en el cielo ¿cómo se puede pagar esa barbaridad a una productora privada? Bueno...pues si echan la vista atrás ahí tienen “Cuéntame” (la serie emblema de la pública realizada externamente aparecía en los “Papeles de Panamá” con los nombres de Ana Duato e Imanol Arias blanco sobre negro), los “Master Cheff” en todas sus variantes diabólicas o los primeros “OT” con los que el estado hizo millonarios a “ La Trinca”, creó el “top manta” e inundó todo un país con música de mierda. Coño, si hasta le pusieron un programa a Barbara Rey para que no difundiera su relación con el emérito. ¿Y ahora vienen unos y otros con deontología? Váyanse a cagar a la vía.