Me suda la Polca

Jesús Calamidad

¡Me gusta Jaén!

Me gusta tanto que viviendo en los putos Alpes Austríacos cuando cojo vacaciones me las paso en el puñetero Jaén

¡Psssss, cuchi que te diga! ¡Que me van a publicar aquí! Sí, a mí, aunque no te lo creas, y punto. Ellos sabrán, yo me dejo querer. Se conoce que las tonterías que escribo en el caralibro pues han gustado, yo no entiendo por qué, pero han tenido que gustar y yo me dejo querer. El problema es suyo, no mío. No me hago responsable de las faltas de ortografía ni de las gramaticales porque estudié bellas artes en Granada y demasiado que me sé atar los cordones de las zapatillas.

Lo suyo es que me presente, para empezar, digo yo, ni pollas. Está muy feo eso de ponerse a escribir tonterías sin que nadie sepa de dónde eres y de quién eres.

¡Eah!, pues soy el Calamidad. Antes era el Jesús de los Mab, el que cantaba como el Bunbury, y después el Jesús el de la Sala Club y mientras tanto el Jesús de ésta y de aquella y durante un tiempico el Jesús del Tijuana y otras mierdas. ¿Ni puta idea? Normal, no te preocupes. Lo importante es que crecí en los Jardinillos y conocí la discoteca San Carlos, el Triplex y estudié en el femenino. Sí, soy de esa generación gracias a Rock. Me dejé muchos duros en los tostes en el Moisés y nunca tuve una vespino, ¡maldita sea!



Me gusta mucho Jaén, me gusta mucho, muchísimo, un follón. Me gusta tanto que viviendo en los putos Alpes Austríacos cuando cojo vacaciones me las paso en el puñetero Jaén. ¡Atiende Sisí Emperatriz! ¡Atended familia Von Trapp! ¡Joder, queda claro! ¿No?

¿Peloteo brutal? ¡Qué coño, no! ¡No me jodas! No lo necesito. De verdad que me gusta Jaén, me gusta hasta la cuesta de los civiles, me gusta hasta el auditorio, me gusta hasta la calle sal si puedes.

Me gusta Jaén. Jaén es cojonudo. Jaén es la puta hostia, lo que pasa es que no lo veis porque lo tenéis interiorizado y está el mantra ese de que Jaén es una mierda. ¡Y una mierda, Jaén es cojonudo! Llevo décadas fuera de Jaén y lo único que quiero es volver. Vale, el acento es áspero, arenoso, hueco, mucho más que el de Murcia, pero qué le vamos a hacer, no todo puede ser perfecto. Pero vete un día tempranico al mercado de abastos a pasear, solo a pasearte, y déjate acariciar por los perfumes y el amor que hay en cada uno de los puestos. Todo son fragancias y promesas de satisfacción, de hambre cumplida, de propósito. Opulencia paradisíaca renegada a lo cotidiano como la asunción de nuestra finitud. Luego, bájate al pósito a echar una birra y a disfrutar de una esquina del mundo mágica, única, donde se dan las coordenadas correctas para transcencer.

Jaén es mágico, no mucho más que otras magias, pero mágico.
Tenéis suerte de vivir en Jaén.

P.D.: En mi pueblo hace un frío de la hostia. En serio, tú no te lo crees, pero Jaén mola.