Mediodía en la provincia de Jaén

Manuel Salazar

Juventud y vivienda

La opinión de Manuel Salazar


Una temporada más con ustedes para trasladarles algunas reflexiones sobre temas que están sobre el candelero de la actualidad y que espero despierten su interés. Y comenzamos con un tema que no solo azuza el debate político y ciudadano tanto en nuestro país como  en otros muchos europeos: la vivienda y el problema de su acceso para, sobre todo, las clases menos pudientes y nuestros jóvenes.

Llega ya a tal nivel, que disponer de un empleo ya no garantiza el poder desarrollar un proyecto de vida independiente y digno. Yendo al fondo de este asunto encontramos la creciente distancia entre los salarios y el precio de la vivienda. Sin abrumarles con datos y números, si señalar, que durante la última década el precio de la vivienda en propiedad se ha incrementado alrededor de un 70% en nuestro país mientras que los salarios apenas han crecido un 21%. Esta circunstancia se puede extrapolar a nuestra Comunidad Autónoma aunque es cierto que a nuestra provincia este efecto de zona tensionada en vivienda es menor que por ejemplo Málaga o Sevilla, pero incrementos los ha habido y siguen al alza. Y como ejemplo el de una promoción pública de la Junta de Andalucía en nuestra capital a la que muchos de los llamados de la lista de espera han tenido que renunciar pues el valor del piso en cuestión que les habían asignado rondaba los 350.000 euros.



Y como ya he anticipado los sueldos siguen creciendo, los convenios colectivos reflejan subidas que igualan o superan el Índice de Precios al Consumo (IPC) pero ¿de qué sirve esta mejora si al final termina absorbida, y con creces, por el alquiler o por la hipoteca? Se diluyen ante unos precios cada vez más inasumibles. Y esta situación la sufren sobremanera los jóvenes cuya edad media de emancipación supera ya los 30 años y el que lo consigue tiene que destinar, en el mejor de los casos, a compartir piso, la mitad o más de su nómina. De ahí el desencanto que les está llevando a movilizarse. No podemos pedir a nuestros jóvenes que se formen y estudien para trabajar y que ese esfuerzo contribuya al progreso de la sociedad pero la realidad es que están condenados a no salir de casa de sus padres.

¿Hay que construir más viviendas? Siiiiii… Pero también hay que garantizar que éstas sean accesibles para quienes las necesitan, hay que movilizar suelo público, impulsar la rehabilitación y tomar medidas que pongan freno a la especulación y los abusos.

La vivienda la han convertido en un artículo de lujo, un privilegio que se reserva para quienes más tienen o pueden heredar de su familia, pero según nuestra Constitución es un derecho que además el Estado ha de garantizar. Y si no movilización y que los políticos se pongan las pilas porque los vientos que vienen de Francia pueden levantar la sosegada... Puerta del Sol.