Mediodía en la provincia de Jaén

Alejandro Gallego

Las protestas del sector agrario nos ponen a muchos contra la pared

Opinión de Alejandro Gallego


La importancia de España como potencia agrícola es indudable y es un drama que muchos agricultores y ganaderos lo estén pasando tan mal desde hace tanto tempo. No es una situación que sufra solo este sector. En el mundo empresarial solo permanecen activas la mitad de las empresas que se constituyen pasado un periodo de 3 años.

En el mundo capitalista se invierte y a veces ganas y otras pierdes, salvo las grandes empresas que parecen ganar siempre. Creo que estas grandes empresas son las más beneficiadas con las protestas del sector agrario, mucha bandera de España en las manifestaciones pero los agricultores presumen de tractores, cosechadoras, maquinarias, fertilizantes, venenos y semillas procedentes de estados unidos, holandesas o de otros países. Y a la hora de hacer la cesta de la compra acuden a las grandes superficies, las mismas que los exprimen en los precios y en los pagos, toda una ironía. Los mercados de abastos se quedan desiertos mientras las colas del super no parecen dejar de crecer nunca.



Ante estas protestas yo me planteo muchas preguntas. No comparto la posición tan agresiva sobre la Agenda 2030 y además creo que nadie se la ha leído. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son un conjunto de metas globales pensadas para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad mundial, no creo que pueda haber una aspiración más legítima a nivel mundial. En lo que se refiere al medioambiente y ante una crisis climática cada vez más evidente, los agricultores tienen un papel clave en la protección del planeta. Como ciudadano reivindico consumir productos con calidad, que tengan sabor, que no contengan venenos y que en su producción no envenenen los suelos ni las aguas que bebemos. En Jaén, con el monocultivo del olivar, con una sequía persistente, me parce un disparate potenciar el cultivo superintensivo, que requiere una cantidad de agua y el uso de venenos que la sociedad no puede asumir. Lo que sería deseable sería aumentar la superficie de olivar ecológico que sí asegura la sostenibilidad ambiental económica y que hoy día no alcanza el 2% del total.

Por otro lado echo de menos que no haya reivindicaciones por la calidad de vida de los jornaleros, hoy hemos conocido un informe que relata las terribles condiciones en las que viven los braceros del campo de Níjar y de los invernaderos de Huelva, 8000 personas que viven en chabolas sin luz ni agua, aportando mano de obra barata para un sector que factura en las 2 provincias 5.000 millones de euros. Quiero entender que estas condiciones han mejorado en la provincia de Jaén, donde hasta hace poco se veía a los inmigrantes durmiendo en la calle en pleno invierno.

Por último, reivindicar una cuestión de justicia internacional. Somos potencia en exportación a todo el mundo: somos la huerta de Europa, exportamos la mayor parte nuestro aceite, el 65% de su comercialización total, vinos, almendras, pistachos, frutos rojos, etc. Siendo exportadores natos, estando subvencionados y poniendo freno a las importaciones con aranceles a países terceros me parece indigno protestar por la comercialización de productos de terceros países cuyos agricultores se quieren ganar su pan igual que nuestros agricultores.