Mediodía en la provincia de Jaén

Juan Francisco Villar

Maquis en Jaén

Opinión de Juan Francisco Villar


Pronto se rodará en Santiago de la Espada una película en la que se hablará de maquis. En esta España sin memoria histórica, muchos no sabrán quienes eran los maquis, esos rebeldes, guerrilleros, resistentes o fugados, que mantuvieron la lucha contra el franquismo hasta después de vencido el nazismo. El último maquis, José Castro Veiga, murió en 1965, cuando el régimen ya había celebrado sus “25 años de paz”. En 1985 la izquierda gallega quiso hacerle un homenaje e invitó a los líderes de “su” partido, el PCE, Gerardo Iglesias, Enrique Líster, Ignacio Gallego y Santiago Carrillo. Ninguno fue. La amnesia colectiva ya estaba instalada en nuestra sociedad.



En 1945 el coronel de la Guardia Civil, Eulogio Limia, realizó un informe detallando la existencia de 9 guerrillas en todo el territorio nacional. Cuatro de ellas operaban en Jaén. No es extraño, Jaén fue una de las últimas provincias en caer bajo el poder de los golpistas sublevados y sus 4 sierras permitieron que se instalaran en ellas 4 partidas de maquis: la de “El Gafas” en Sierra Morena, la de “Cencerro” y “Salsipuedes” en la Sierra Sur, las de “Los Chaparros”, “Catena” y “Pajuelas” en Sierra Mágina, y la del “Ramiro” en la Sierra de Segura. También anduvo, y murió, por el Condado, el “Rojo Terrinches”, que hizo incursiones en Jaén desde su Terrinches natal y hasta parece que participó en la organización de las colectividades de Torreperogil.

La película Maquis, la última resistencia, en la que participo, se empezará a rodar en las próximas semanas y contará la huida permanente, durante sus últimos años, de Sixto de Marchena, el último maquis de la Sierra de Segura, que murió, junto a Juan Ruiz, el alcalde de Yeste, el 22 de mayo de 1950 después de haber sido delatados por un antiguo miembro del grupo y de que la guardia civil lanzara una granada al interior de su cueva. Murieron, como todos, a manos de las fuerzas del régimen. Así murieron Cencerro y Salsipuedes,  en Valdepeñas de Jaén; Pajuelas y los tres hermanos Chaparro por Sierra Mágina; el Rojo Terrinches, de un disparo en Santisteban; el Ramiro, fusilado en Granada en 1956; Catena, condenado a muerte y ejecutado a pesar de haber abandonado el maquis y haber iniciado una nueva vida como ebanista en Valencia. Y tantos otros más.

Un pequeño trabajo de memoria histórica en esta España desmemoriada.