Con perspectiva sureña
Antonia Merino

Miente que algo queda

Que las redes sociales son el mejor vehículo para que la mentira se difunda a la velocidad de la luz es un hecho incontestable. Que la mentira forma parte...

 Miente que algo queda

Foto: EXTRA JAÉN

Redes sociales.

Que las redes sociales son el mejor vehículo para que la mentira se difunda a la velocidad de la luz es un hecho incontestable. Que la mentira forma parte de la estrategia de desinformación orquestada por la ultraderecha, salta a la vista; pero no es menos cierto que la utilización de la mentira, el engaño o la argucia no es nada nuevo a lo largo de la historia. Esto viene a colación de los últimos bulos lanzados desde las redes sociales contra la mujer del presidente del Gobierno. Begoña Gómez lleva tiempo en el ojo del huracán por ciertas teorías que se han hecho virales en Internet después de que la profesora ultra Pilar Balsega dijera que se trata de una mujer transexual e insinuara su implicación en una trama de narcotráfico en Marruecos. Balsega, historiadora de Arte especializada en Arte moderno y tertuliana en Cuatro y Antena 3, realizó tremenda afirmación en una televisión con la anuencia del periodista que en ningún momento desmintió o contrastó semejante despropósito. De hecho, el bulo se ha pasado todo el fin de semana dando vueltas por las redes. La paranoia de hacer política de lo que sea, a costa de lo que sea, ha rebasado todos los límites éticos que jamás deberían superarse. El discurso del odio o la mentira, aunque no lo creamos, no están bajo el paraguas de la libertad de expresión; más bien, forma parte de la desinformación a la que están abonados ciertos periodistas muy dados a chapotear en el cieno del bulo y la falsedad para enfado e indignación del resto de la profesión. No existe el derecho a la mentira, por mucho que algunos se empeñen en practicarla a tiempo completo. Lo preocupante de este escenario es cuando el embuste procede de medios de comunicación que se jactan de serlo, a sabiendas de que fallan en su labor como perro guardián de la democracia. La libertad de prensa representa no sólo la libertad de publicar tal o cual contenido, sino que implica la responsabilidad de dar una información veraz y contrastada porque los ciudadanos, además, tienen el derecho, recogido en la Constitución, de acceso libre a la información. Según el veterano periodista, Ramón Lobo, “el periodismo se basa en hechos comprobados, demostrables. No hay alternativa posible; bueno, existe una: la mentira”.