Con perspectiva sureña

Antonia Merino

Y Feijóo bendijo a VOX

El PP está despejando su horizonte y en ese horizonte está previsto entregar ministerios a VOX

Resulta muy recomendable para nuestra salud democrática echar mano, de vez en cuando, de la hemeroteca para saber qué decían los responsables políticos de nuestro país antes de tocar poder. Todo el mundo tiene un pasado, y los políticos no son menos. Pero el suyo, además, para su desgracia, está documentado: declaraciones y ruedas de prensa, entrevistas o mítines. Por eso solo hace falta tiempo y ganas para zambullirse en cualquier hemeroteca en busca de lo que dijeron y ya no dicen, no han cumplido o seguramente desearían no haber dicho nunca. Son ejercicios memorísticos que no resisten la actualidad, y más si se trata de la política nacional donde funciona a las mil maravillas aquello de “donde dije digo, digo Diego”. A la espera de nuevos acuerdos, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, convertido ya en un maestro en estas lides, ha dado el visto bueno a aliarse con la extrema derecha para su asalto final a Moncloa. Él, que llegó en volandas a Madrid con el cartel de hombre de Estado, bautizado como la gran esperanza blanca para la democracia de este país (se supone que estamos en manos de unos desaprensivos), con las etiquetas de moderado, centrista y dialogante, se ha convertido en todo un “bluf” de la política patria. No sólo por sus engañifas o porque se haya entregado al ayusismo a la primera de cambio; han sido demasiadas incoherencias y meteduras de pata de alguien al que se le suponía cierta talla intelectual y cierta visión europeísta. Este martes su partido formalizaba un pacto con la extrema derecha para gobernar en la comunidad valenciana. VOX ha sido en estos últimos años una pieza clave para el PP. Pese a renegar de esta formación, se han aliado con ellos cuando se trataba de arrebatar poder. Ocurrió en Andalucía y está sucediendo ahora, tras las elecciones del 28-M, en otros territorios. Castilla y León ya no es una anécdota, es el camino a seguir y fruto de ese acuerdo veremos como muchas de nuestras instituciones (ayuntamientos y comunidades) quedarán en manos de la formación de Santiago Abascal. El PP está despejando su horizonte y en ese horizonte está previsto entregar ministerios a VOX, su socio preferente, si precisa de sus votos para gobernar. Ya no hay líneas rojas que valgan, la derecha ha decidido ir de la mano de una opción política hostil con los migrantes, con el colectivo Lgtbi, que niega la violencia que se ejerce contra las mujeres, que niega el cambio climático… El 23 de julio se puede convertir en la tercera fuerza política con el riesgo que ello supone para las instituciones y la convivencia de este país. Se ha normalizado su discurso negacionista, gracias, entre otras cosas, a la complicidad de una troupe mediática, que no escatima medios o recursos para allanar el camino a Feijóo, blanqueando o enmascarando a sus futuribles socios de gobierno. El gallego se ha quitado la máscara, nos ha mostrado sus carencias y a la par, sus parabienes hacia VOX. Su falta de sentido de Estado es una factura muy cara para este país. El 23 de julio decidimos si pagamos.