Me suda la Polca

Jesús Calamidad

¡Raúl, tío, no me has publicado la movida de San Valentín!

¡Ainsss, que me ha llamado el Raúl para indicarme amablemente lo gilipollas que soy! Y sí, sí que publicó lo del San Valentín y ahora lo estoy viendo

Pues nada, ahora me hago rabietas y no escribo nada más de lo del San Carlos. ¡Eah!

(Unas horas después de enviar el mail)... ¡Ainsss, que me ha llamado el Raúl para indicarme amablemente lo gilipollas que soy! Y sí, sí que publicó lo del San Valentín y ahora lo estoy viendo. Soy un bocachanclas pero hay que quererme. Bueno, pues ya está. Hoy voy a hablar de otra cosa también. Ya lo de la San Carlos para otro día, otro, otro día, cuando me venga. La irgen nene, es que estoy apollargao.



¡Raúl, tío, sí que me has publicado la movida de San Valentín! ¡Hosti, qué apollargaera tengo, nene! Ya está, enga, bien, al tema.

Las bonicas, las rebonicas, las que en la norma vigente están muy buenas, son ahora una nueva tribu social y están muy punkis, muchísimo. También te digo, eso de estar muy buena ha fluctuado a lo largo de la historia. Por ejemplo, en los tiempos de Rubens eran de un tono y en la Inglaterra victoriana de un tono diferente y sigue y sigue y sigue. Cuando estudiaba encontré un libro que se titulaba “El espíritu de la perversidad” que iba de ese rollo pero, lamentablemente, desapareció, no solo ese ejemplar, desaparecieron todos. Si no me crees con lo de que los criterios estéticos son líquidos, que tú nunca me crees, busca en el Google a Anis-Al Doleh, musa y símbolo de belleza en su tiempo y disfruta. Pero ya sabes a las que me refiero, a las altamente follables según los estándares actuales que ya no son Anis-Al Doleh, por el momento. Te lo digo, son una nueva tribu social y están muy punkys.

¿Es que no tienes Tik Tok? ¡Pues hazte uno ya, coño! Ahí está toda la posmodernidad. Hazte uno y admira el talento contemporáneo que es muy cárnico. Todo consiste en casquería estupenda, magnífica, turgente, está todo más apretado que un morcón murciano, es todo, ¡yo qué sé!, olímpico. ¡Ya!, los tíos somos gilipollas y pensamos con el nabo, de toda la vida. Eso no te lo niego, ni por un segundo, eso es así. Menos mal que las tías no pensáis con el toto, menos mal. Menos mal que no, menos mal, ¿eh? No hablemos de pisar charcos, no. No hablemos de eso porque nos metemos en agua de borrajas y no es mi estilo. Dejémoslo en que los tíos somos unos calentorros y vosotras sois seres inmaculados de luz a las que nunca les pica el retreque. Así me vale, al mundo entero le vale.

El caso es que las bonicas están imponiendo su modo de ver el mundo y es muy punky. No me parece mal, en absoluto, jamás se me ocurriría, lo disfruto mogollón. Pero lo están haciendo a pesar de las que sois menos bonicas, eso sí me parece mal y ni de coña sois menos bonicas, pero lo hacen. Lo hacen porque les estamos dejando y porque somos buena gente y porque la moral tiene criterios estéticos.

La Inés Hernand tras los Goya, menudo esperpento pretenciosamente punki, defendiendo su incapacidad y su falta de talento a base de apelar a una sororidad que nunca ha existido y jamás existirá, porque ya lo sabes aunque no puedas decirlo en público, es una bonica haciendo un ejercicio de manipulación que roza el narcisismo. Pucheritos y rabietas. Muy punky todo, queriendo hacer grupo para ampararse contra las críticas pero de una individualidad anarcocapitalista que canta al lema de todas somos una salvo cuando haya que facturar porque lo mío es lo mío. Porque ya se sabe, las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan.

Vamos a ver, tía, tener un polvico, si tú consintieses y te apeteciese y yo no fuese tan viejo y me apeteciese y consintiese, que no es el caso, aunque eres muy rebonica, eso ya se sabiese y se notase y se viese, es una cosa que pone tontico porque el ser humano es así y se nos nubla la mente y esas cosas, pero no quieras comernos la olla y luego eructes sin ganas por las gracias sin gracia, que no tiene puta la gracia. No tienes puta la gracia y punto. Una cosa es que en los pubes te ganes a la parroquia y otra muy diferente es que te ganes a la peña en su casa en pijama. No pasa nada, no todo el mundo vale para todo. El hecho de estar estupenda no te capacita para nada más, que podría claramente conforme a los estándares actuales porque estamos muy gilipollas, Tik Tok, pero no siempre, evidentemente. No pasa nada. En este mundo, por suerte o por desgracia, el ser atractivo suma pero no debería de ser suficiente, en ningún caso, no debería de ser así y tú crees que sí. ¡Mal!

Supongo que estarás acostumbrada a que te rían las gracias para, por, según, sin, sobre, tras, lógico y en determinadas circunstancias, claro, y aquí estamos hablando de presentar un evento público que es otra cosa. Tía, no tienes gracia, ninguna. ¡No pasa nada! Somos muchos los que no tenemos gracia para muchas cosas y no nos justificamos por ello poniendo como escudo y pase de pernocta temas tan delicados como la exclusión y los prejuicios, abanderándote en el sufrimiento ajeno. Eso es jugar muy sucio. Eso es apelar a las emociones para salirte con la tuya, eso está muy feo, es manipulación nivel dios, muy de moda pero muy feo, feísimo. Caca, nena, caca.

Lo entiendo, la culpa es nuestra por babear ante un culo bonito y de ahí hasta el infinito y más allá. La culpa es nuestra por excusar las gilipolleces con tal de meter en caliente. Caca, nene, caca.

El caso es que nos enfrentamos a una actuación lamentable, por otro lado recurrente en la televisión, contra la que no hay excusa, te pongas como te pongas. Muy mona, monísima, nena, un bombón, pero eso ya no es suficiente. Ya no, gracias a Rock. Y además te digo: “Punk is dead”

P.D.: A todos se nos escapa el pis de vez en cuando, no te preocupes. También es cierto, los Goya se merecen profesionales como tú, muchísimo.