Desde el Castillo
Gabino Puche

Comulgar con ruedas de molino

Me gusta pasear a diario por la ciudad, pararme a charlar de cualquier tema que se proponga con personas conocidas de todo tipo y condición. En nuestras...

 Comulgar con ruedas de molino

Foto: EXTRA JAÉN

Pedro Sánchez.

Me gusta pasear a diario por la ciudad, pararme a charlar de cualquier tema que se proponga con  personas conocidas de todo tipo y condición. En nuestras conversaciones, como es lógico y natural, tenemos discrepancias y coincidencias, pero hay algo que es común en todos, que nos cabrea a todos, y es que nos quieran tomar por tontos, hacer lo blanco negro, la noche día o que intenten hacernos comulgar con ruedas de molino. Eso es lo que viene haciendo el Sr. Sánchez  y su gobierno desde que llegaron a la Moncloa, es decir, intentar que comulguemos  con ruedas de molino.

Al españolito de la calle, al ciudadano de a pie, le cuesta mucho trabajo entender el triunfalismo con el que el gobierno habla de la política económica. Este gobierno que sufrimos está encantado con la creación de empleo. Fanfarronea con que crea miles de puestos de trabajo, cuando somos desgraciadamente los primeros en desempleo de la Unión Europea. Se vanagloria de contener la inflación, cuando mantenemos durante meses el triste honor de ser los primeros y de tener dos puntos más de inflación subyacente que la media de la Unión Europea. Se jacta de crecimiento de la economía española, y somos el último país de la Unión Europea en recuperar nuestra economía, la que teníamos en el 2019. Se envanece de su política energética, de la política energética que practican y estamos entre los primeros  países con un mayor incremento del precio de la energía en el área del consumo. Se pavonea de llevar a cabo un incremento de miles de profesionales en los servicios públicos sanitarios, pero se olvidan que más del 99% de los profesionales sanitarios han sido contratados por las Comunidades Autónomas. Por favor, Sr. Sánchez no nos haga comulgar con ruedas de molino.

Cuentan de Thales de Mileto, uno de los siete sabios de Grecia, que mientras le contaba cosas maravillosas de las estrellas a una humilde mujer y viendo su cara de asombro por no entender nada, este la sacó de la casa para contemplar en la noche el cielo y que así lo comprendiera mejor.Thales caminando y mirando al cielo cayó en un socavón, del que la pobre mujer le ayudó a salir. Y, mientras le ayudaba le dijo: Vd. verá muchas maravillas de las que hay en el cielo, pero lo único que está claro es que no ve nada de lo que hay en la tierra, a sus pies.Traigo a colación esta anécdota, porque al Sr Sánchez  -salvando las distancias- le ocurre algo parecido, mira demasiado al cielo y no ve lo que verdaderamente ocurre a sus pies, con el peligro, no ya de caerse, sino incluso hasta de despeñarse. Hasta tal punto es eso cierto que han confeccionado unos Presupuestos Generales del Estado expansivos, electoralistas, llenos de triunfalismo y con el único objetivo de mantenerse en el poder, y que incluso antes de que se aprueben y se  pongan en marcha ya resultan falsos, ficticios y fallidos, pues se  han hecho en base a una previsión de crecimiento del 3,5% imposible de alcanzar. El gobierno se ha equivocado en todas las previsiones. En abril se dijo que creceríamos el 3,5% en el 2023; en julio se dijo que creceríamos el 2,7%; la Autoridad Independiente de Responsabilidades Fiscal ya apunta que lo haremos el 1,5%; el  Banco de España, el 1,4%; el  Fondo Monetario Internacional, el 1,2%; el BBVA, el 1%; la Comisión Europea, el 1% y hace solamente unos días la Fundación de Economía Aplicada ha apuntado que solamente creceremos el 0,7%.



Somos el país con mayor incremento de deuda pública en términos relativos desde que empezó la pandemia, tenemos el gobierno que mas ha endeudado a su país en toda la Unión Europea y una enorme desventaja competitiva con el resto de países de Europa. Sin embargo, cuando oímos hablar al Sr. Sánchez  y a su gobierno parece que estemos con Alicia en el país de las maravillas. Atravesamos momentos muy difíciles y complicados, por tanto, hay que ajustarse más a la realidad, hay que estar más presentes en el día a día, hay que contemplar las verdaderas necesidades del ciudadano de a pie, hay que ser más sinceros, hay que mirar menos al cielo y más a la tierra, a la calle. Sobre todo lo que no pueden hacer nuestros gobernantes es intentar que los ciudadanos comulguemos con ruedas de molino.