El ocaso de los perdedores

Rubén Beat

La Peste

Hay sencillamente, elementos distópicos a los que les faltan los cimientos de la convivencia

A todos y todas, nos falta algo. Sin saber muy bien qué, concebimos este no llegar como una incógnita asumida. Y es que la vida es un proceso hacia un lugar que no comprendemos, por eso, ese algo que siempre falta, forma parte de la misma vida, de su proceso evolutivo porque estamos, queramos o no, de camino hacia alguna parte desconocida.

Está de sobra decir que está impresión vital no es concebida por la totalidad de las personas que conforman y aglutinan el mundo.

Hay sencillamente, elementos distópicos a los que les faltan los cimientos de la convivencia, les falta la educación preconcebida que todo ser humano ha de representar y presentar como su tarjeta de visita. Y estos personajes, a falta de educación, hacen alarde de su contrario, es decir, en la plenitud de su soberbia, alardean de su falta de educación consensuada como si se tratase de un logro, de haber llegado a lo máximo que pueden expresar y aportar a este mundo. Y es que la vida es tan generosa que hasta crea caminos para los estúpidos, caminos estúpidos claro está, que solo llevan al límite de un barranco y lo traspasan suicidando la inteligencia que alguna vez tuvieron, si fuera este el caso.
Es fácil identificar a Feijóo en estas palabras, tanto como a la dirección de su partido. Hacen bandera de su cochambre e invitan a todo lo cochambroso a unirse. El hedor político y social que desprenden, es insoportable. No han logrado traspasar el proceso reptiliano de la inteligencia y por ello es transparente identificarlos como reptiles, ya que su cerebro es reptiliano, no adaptativo al entorno social sino únicamente a la depredación del medio en el que se desenvuelven.



Los señores y señoras del Partido Popular llegaron al límite de su expresión hace muchos años, y lo que les queda es un bucle de estupidez, de falta de educación y falta de valores sociales y humanos. En esa cutrez tan característica de sus formas de expresión, confluyen inevitablemente con las peores formas y personajes. No aportan nada al mundo. Creen que la democracia es un recelo, una revancha, creen que la democracia es su propia letrina donde pueden depositar su mierda con impunidad. Y es que el Partido Popular no es sinónimo de democracia, sino de fango y peste.