Sobre nuestras piedras lunares
Manuel Montejo

Vamos, mi Jaén

Enorme el espectáculo de este fin de semana en el Olivo Arena. Jaén ha estado en el escaparate nacional gracias al futbol sala y a un club que, por...

Enorme el espectáculo de este fin de semana en el Olivo Arena. Jaén ha estado en el escaparate nacional gracias al futbol sala y a un club que, por méritos propios, es la máxima representación deportiva de esta provincia y esta ciudad. Reunir a los ocho clubes más importantes de España de un deporte de élite, en el que somos potencia mundial, es algo que no conocíamos. Y que en dicha cita esté presente nuestro club, bicampeón de esa misma Copa de España, es algo de lo que sentirse orgulloso.
Sin embargo, en lo que es un clásico de esta ciudad, caer en cuartos en los penaltis ha dado pie a todo un reguero de opiniones "expertas" sobre los fallos del único club que ha roto la hegemonía de los tres grandes del futsal nacional en los últimos 16 años. El Jaén F.S. está donde está a pesar de que haya siete u ocho equipos económicamente superiores. Visto así, sólo se le debería exigir competir y eso es lo que hace partido tras partido, como el pasado viernes. Por eso, por la actitud y el valor de los hitos logrados, el Jaén FS es el espejo en el que todos se miran.
Jaén debe valorar lo que tiene. Deportivamente hemos vivido momentos inolvidables (el Real Jaén, el Club Balonmano Jaén, el propio Oliva Secavi o, actualmente, el CB Jaén o el Jaén Rugby) pero el Jaén FS se ha convertido en nuestro símbolo. Cuando los resultados acompañan, como en 2015 y 2018, todo son halagos y palmaditas en la espalda pero en años difíciles, como el pasado, o ante malos resultados, es más sencillo verter críticas y olvidar el trabajo que hay detrás. Se cometen errores, como en cualquier sitio, pero quien mejor los conoce es quien está dentro e intenta resolverlos.
Hay que sentirse siempre orgulloso de estar representados por este club. Por una directiva que ha capeado temporales, ante la falta de apoyo institucional y los escasos recursos económicos. Por un cuerpo técnico ejemplar, dirigidos por alguien que siente y quiere tanto a esta ciudad que la antepone a ofertas deslumbrantes. Por una plantilla que se deja el alma en cada partido, capitaneada por unos Jaeneros de adopción (algunos del otro lado del Atlántico, otros de la Andalucía atlántica), ya más símbolos de Jaén que muchos de los nacidos aquí. Por unos equipos base que recorren Andalucía siendo un ejemplo. Por unos trabajadores que hacen milagros con los recursos que tienen. Y por una afición, la marea amarilla, que se ha convertido en la mejor de España, una referencia.
Vamos, mi Jaén, que este año toca la Copa del Rey.