El arpa de Dorotea
Juan Manuel Vallecillo

María Guadaña y Los Afiladores triunfan en Madrid

En la mítica sala Siroco


Es muy importante viajar de vez en cuando para disfrutar, sentir y aprender. Por este motivo, el turismo es una industria en continuo crecimiento que, constantemente, lleva a la práctica cualquier idea. Alguna de ellas, hace unos años, nos parecían imposibles y descabelladas como los viajes al espacio de los que, en su versión low cost, Jaén puede resultar beneficiada gracias al proyecto de la empresa Zero 2 Infinity. Otras, sin embargo, son tan simples y cotidianas como ver amanecer. En este sentido, la isla escocesa de Skye presume de ofrecer la salida de sol más bella del planeta porque, vista desde lo alto de una montaña, debido a su orografía y vegetación, los rayos del astro rey se filtran entre sus árboles y forman unos ríos de luz dorada en movimiento. Así, se origina un ambiente acogedor y liberador que será mejor percibido cuando se observa, en los rostros de los afortunados que lo contemplan, esa placentera expresión de bienestar. Nunca mejor dicho, se trata de una exhibición solar que nos recuerda que, por muy larga y oscura que sea la noche, siempre amanece.
"Amanece alimaña" fue la cañera canción con la que "María Guadaña y los Afiladores" pusieron el colofón al espectacular concierto que ofrecieron el pasado jueves 10 de febrero en la sala Siroco de Madrid. Como por arte de magia, crearon una atmósfera tan festiva y motivadora que, al igual que los amaneceres de Skye, puede explicarse lo ocurrido allí a través de las caras de felicidad de los asistentes a tan exitosa actuación. De esta manera, ya se intuía que íbamos a disfrutar de grandes momentos y, por eso, las cejas se levantaban en señal de expectación con la pegadiza "Caballero", la cantada "Plañidera", la escenificada "Peregrino" y la sensual "Oxitocina". Después, nuestras pupilas se dilataban, la boca se nos abría y los ojos se humedecían porque el suspense, la sorpresa y la emoción entraban en escena con la reivindicativa "La no novia", la emotiva "Al viento", la inquietante "La muerte" y la bailada "Trinidad". A estas alturas, rendidos ante la fuerza de María Guadaña, los músculos de nuestro rostro se relajaban y aparecían todo tipo de muecas que indicaban diversión y fiesta para recibir a la profunda "Preto", a la rockera "Imagina", a la conmovedora versión de Violeta Parra "Qué he sacado con quererte" y a su ya himno "Cuánta belleza" con el que pretendían terminar pero, por supuesto, el público que llenaba la sala no les dejó. Entonces, nuestro gesto tornó a sonrisa de plena satisfacción al deleitarnos con un tema nuevo muy sentido, "Réquiem", y con la mencionada "Amanece alimaña".
Herminia Martínez, devorada una vez más por su "alter ego" María Guadaña, además de cantar e interpretar tan bien como siempre, estuvo bailona, divertida y ocurrente como nunca. Contó con la colaboración estelar de Daniel Niño (Los Saxos del Averno) al saxofón barítono y con unos inspiradísimos Afiladores que fueron, una vez más, los grandes cómplices que ella necesita. Ellos son Rober García a la batería, Mey Alean al bajo, Chavi Ontoria a los teclados y Nacho Pérez a la guitarra. Un concierto inolvidable que, sin embargo, no tiene por qué ser irrepetible ya que este mismo jueves día 17 de febrero tocarán en Valencia en la sala "16 toneladas" y mañana lo harán en Barcelona en la sala "Sidecar".
La música, sin duda, es una manera económica de hacer turismo. Ella te transporta volando por el mundo, por tu mundo y por otros mundos. Ahora, un personaje del inframundo como María Guadaña se ha convertido en uno de mis destinos favoritos y os recomiendo que también forme parte de vuestro itinerario porque, como sabéis, es muy importante viajar de vez en cuando para disfrutar, sentir y aprender.