La bisagra

Raúl Beltrán

Vendrán torrentes de agua fresca

Que lluevan tranvías, museos, trenes, carreteras, que llenen los pantanos secos de nuestros pueblos fértiles de pretéritos y áridos de hechos

 Vendrán torrentes de agua fresca

Foto: EXTRA JAÉN

Lluvia.

Llueve, detrás de los cristales llueve y llueve

Sobre los chopos medio deshojados



Sobre los pardos tejados

Sobre los campos llueve.

Joan Manuel Serrat (Balada de otoño)

Balada de otoño sin agua, primavera de cantos de sirena sin lluvia, tan sólo la que trae a cántaros la plática mortecina que amarillea promesas y prebendas, deseos sin raíces, papeletas mojadas para un 28 de mayo tan seco de lluvia como de ilusión.

La sensatez y el pragmatismo escasean como la lluvia, con torrentes de viejas ideas y proyectos que sacian la sed de los futuros alcaldes y ediles que crecieron como setas en un otoño ideológico seco que ahora florece marchito y pobre.

Que lluevan tranvías, museos, trenes, carreteras, que llenen los pantanos secos de nuestros pueblos fértiles de pretéritos y áridos de hechos. Que el agua pasada no mueve molino y mucho menos si no hay molino.

Llueve, detrás de los cristales llueve, sobre los campos cae fina la lluvia que ni empapa ni hace sonar el río. Sobre los chopos medio deshojados y sobre los pardos tejados Jaén emerge, sobre el estiércol florece otro futuro que calla, otorga y trabaja. El del pueblo que saluda al nuevo día con la esperanza de encontrarse a la virgen de la cueva a la vuelta de la esquina.

Vendrán torrentes de agua fresca y limpia que anegarán nuestras vidas, pero no los traerán de balde si no rompemos los cristales tras los que llueve y llueve.