La tirilla
Santiago Donaire

Guerra y dudas

Tras la invasión de Ucrania por parte del ejército de Putin, muchas miradas se han vuelto hacia los que nos manifestábamos con el NO A LA GUERRA...

Tras la invasión de Ucrania por parte del ejército de Putin, muchas miradas se han vuelto hacia los que nos manifestábamos con el NO A LA GUERRA, como si nuestro posicionamiento antibelicista fuera oportunista. Antes del No a la guerra de Irak, ya habíamos pasado por el NO a la Otan, Bases fuera, contra la ocupación del Sahara por parte de Marruecos, contra la ocupación israelí de los territorios palestinos, la invasión de Panamá o Granada y el sin fin de atrocidades a las que hemos asistido.
Preciso aclarar que estar contra la invasión no implica un falso buenismo o pacifismo ingenuo, pues somos muchos (no todos, en la izquierda vivimos en el desacuerdo permanente) los que optamos por la autodefensa de los Estados y de los pueblos en caso de invasión. El uso legítimo de las armas puede ser necesario para proteger los derechos de las personas amenazadas y la integridad de sus fronteras. Sin duda son muy importantes las medidas económicas contra los intereses de los magnates rusos, contra sus empresas, atacándoles donde más les duele, que allí como aquí es en el bolsillo. Paralelamente los canales diplomáticos se deben ejercitar hasta la extenuación. Pero hay que defender el país contra los invasores y eso cuando los tanques avanzan se hace con las armas.
No puede ser que tengamos en un pedestal la heroica resistencia de los milicianos republicanos contra el golpe de estado fascista, que nos sintamos orgullosos de que fueran los españoles de la “nueve” los primeros en liberar Paris de los Nazis, para que ahora nos pongamos tiquismiquis con la resistencia Ucraniana.
Ucrania es un nido de neonazis pero nunca será la excusa para invadirla. Los intereses de la OTAN y norteamericanos tienen mucha responsabilidad por la situación de la frontera Este de Europa, pero eso no implica que el pueblo ucraniano no se defienda de la invasión rusa. Que no se condenara a Israel por la ocupación de Palestina o a Marruecos por el Sahara o Arabia Saudita por los bombardeos de Yemen (con armas españolas) pues es una barbaridad, pero no justifica dejar tirados a los ucranianos. Estados Unidos y sus aliados violan el derecho internacional sin pestañear pero eso no ofrece ningún atenuante para los crímenes de Putin.
Que se abran las fronteras a los refugiados ucranianos y no a los sirios o afganos dice mucho de la xenofobia europea, pero no por ello podemos abandonarlos. Duele ver a los rubios y cristianos ucranianos entrar desolados por la frontera Polaca, pero también se me parte el corazón con la valla de Melilla donde miles de emigrantes permanecen atrapados en la desesperación, eso sí negros y pobres. Desde luego el aporte de armas defensivas por parte de Europa podrá alargar la guerra y el sufrimiento, además de que nunca sabremos en manos de quien acabaran, pero no hay otra opción ante el brutal avance de los tanques.
Salud.