Tribuna

Por Rubén Beat

El tiempo

La cautela ha salvado más de un naufragio y el mundo ha sido construido sobre el hierro y el fuego

 El tiempo

Tiempo.

Existe una puesta de sol para quienes pierden. Para quienes en algún momento dado de sus vidas, han perdido las ganas de continuar hacia adelante. Pues todo quema y todo es quemado por el Tiempo.

Existe un horizonte irreversiblemente lejano. El ser humano vive casi en las sombras de su propia existencia. Vivir es el viaje del autoestopista. Caminar a través de nuestras respectivas emociones y enfrentarnos cara a cara a la realidad y el desconcierto. En un momento dado podemos sentir la perdición de nuestro propio camino sumergido en la niebla de la primera luz del alba. La esencia de la voluntad es la verdad.

Podemos decir que somos humanos incluso si nadie nos ha tratado como tales. El instinto puede romper el muro de la incertidumbre y convertir el fracaso en una batalla ganada al miedo colectivo.



Nos sentimos perdedores sin comprender qué hemos perdido. Sentimos el humo pero no vemos el fuego. Cada paso dado confronta la soledad con la muchedumbre. La sociedad de la que formamos parte, se hunde en la falta de memoria y en las altas torres nadie tañe la victoria. Existe cierto sentimiento de rendición histórica. Pero hemos ganado más de lo que hemos perdido. Hemos ganado en la lucha del Tiempo contra la injusticia siempre en trámite. Hemos ganado en el transcurso de las ciencias y las artes. Hemos ganado en humanidad, y es por la propia humanidad que mientras haya un ser que sufre la injusticia del hambre, la injusticia del verdugo y la injusticia de un sistema que aplaude a la propia injusticia del más fuerte, ignorando al más sabio. Así nunca nos sentiremos ganadores de nada ni regalados de éxito alguno. Porque siempre seremos perdedores cuando alguien pase hambre o sea víctima de un crimen como la guerra. Y existe un ocaso para nosotros y nosotras. Un fin tan propio como lejano. Cada vez somos más quienes perdemos, y vamos ganando fuerza. Porque hay que pensar que este viaje solo nos pertenece en parte. Somos una porción del mundo, no el mundo entero. Cada puesta de sol es una nueva oportunidad como cada nuevo amanecer. El Tiempo desconoce la derrota, que no es más que un concepto emocional y sin embargo, si convertimos la derrota en bandera, ¿cuántos no seguirán este camino?

La cautela ha salvado más de un naufragio y el mundo ha sido construido sobre el hierro y el fuego. Recuerda que la fuerza de la naturaleza está representada en tu alma.